Por Renzo Kobrinsky
En primer lugar, es necesario arrancar con la siguiente pregunta ¿Qué es palestina? En la época en que los Romanos conquistaron la tierra de Israel, Judea específicamente (nombre del cual deriva el termino judío), profanaron la tierra de Israel, destruyeron el templo de Jerusalem, crearon templos politeístas, entre otras cosas. Esto provocó una revuelta, conocida como “la revuelta de Bar Kojva”, la misma sorprendió fuertemente a los romanos quienes jamás se imaginaron tremendo golpe que duró 3 años. A pesar de la victoria de los romanos, estos decidieron hacer algo al respecto y cambiaron el nombre de la zona por Palestina, en recuerdo a los Filisteos, pueblo que ya en esa época no existía y, por lo tanto, nadie podría reclamar la tierra. Y así, cada nacido en Palestina paso a ser un palestino.
En 1964 con la creación de la OLP (Organización para la Liberación de Palestina), comienzan los reclamos del pueblo palestino por las tierras del Estado de Israel. No reclamaron en ese momento ni Cisjordania ni Gaza porque pertenecía a Estados árabes. Recién cuando Israel en 1967 toma poder sobre Gaza y Cisjordania, «el pueblo palestino» comienza a reclamar esas tierras.
En este panorama encuentran su justificación los grupos terroristas como Hamas. Estos lo único que quieren es la destrucción del Estado del Israel por completo (como figura en la carta de la OLP); no quieren territorio ni democracia. Únicamente buscan destruir la única democracia en medio oriente (Israel) y poder perpetuarse en el poder.
Bien, ahora que sabemos de dónde surge el termino Palestina podemos continuar.
¿La importancia de Jerusalem? El texto del grafico dice lo siguiente “en los 2545 años entre 587 AC y 1967 DC Jerusalem fue conquistada más de 20 veces, y, como parte de muchos imperios, fue gobernada por muchas diferentes y a menudo distantes ciudades capitales. Sólo para los judíos (por más de 650 años), para los cruzados (por 188 años), y para el Estado de Israel (desde 1948), Jerusalem ha servido como una ciudad capital”
En base a esto podemos notar como a pesar de que Jerusalem estuvo en manos de muchos imperios, así como también su sección oriental estuvo en mano de los jordanos entre el 48’ y 67’, nunca nadie le dio la importancia que sí se la dio el pueblo judío de ciudad capital. Siendo Jerusalem el lugar más sagrado para el judaísmo, el tercero más sagrado para los musulmanes y uno de los más importantes también para el catolicismo.
Ahora ya podemos ir aproximandonos más a lo que está sucediendo en la guerra que se desató estos días. Pero para ello tenemos que viajar al 1948 y 1967, dos momentos claves que nos ayudaran a entender.
En 1948, luego de muchos tratados e intentos de crear dos estados, uno árabe y otro judío sobre el territorio, en ese momento sobre mandato británico, palestina; los judíos aceptan y los árabes lo rechazan diciendo que iban a tirar al mar a los judíos. Una vez Israel firma el tratado de la independencia, le desatan una guerra tropas egipcias, iraquíes, libanesas, sirias y transjordanas, apoyados por libios, saudíes y yemeníes. Milagrosamente Israel ganó la guerra, aunque los jordanos se quedaron con el dominio de las regiones de judea con Jerusalem oriental y Samaria, por otro lado, Egipto se quedó con Gaza. Lo llamativo es que hasta 1967 (guerra de los seis días que más adelante hablaremos) ninguna organización palestina reclamó por esas tierras, si no hasta que pasaron en manos de Israel en el 67’.
La guerra de los seis días es un punto clave para entender y desmitificar uno de los mitos que se repiten como si fuesen el motivo de la guerra actual. Una vez ganada la guerra de los seis días, Israel reunifica Jerusalem y vuelve a tener bajo su poder otras ciudades como Sheik Jarrah, ciudad que cuando fue tomada por los jordanos, expulsaron a los judíos de sus hogares y cedieron estos hogares a árabes como si fuesen de su propiedad. Este acontecimiento ocasionó un problema cuando volvió a estar bajo dominio israelí dado que en Israel pueden vivir árabes y no se los expulsa. Se llegó a un acuerdo en donde los árabes que viven en esas casas debían pagar un alquiler a los dueños judíos quienes era propietarios antes de la guerra. Los árabes nunca pagaron el alquiler y están en juicio hace varios años. Ante la posibilidad de desalojar de esas casas a los árabes morosos se dio la excusa perfecta para comenzar los disturbios dentro de Israel. La mentira que se decía era que Israel estaba expulsando palestino de sus hogares, algo que es una disputa entre privados, de un lado morosos y del otro propietarios que hace años no pueden cobrar los alquileres.
Además de este suceso, en abril comenzó la festividad musulmana de Ramadan, es un momento muy sensible y especial, donde podemos notar un alza en la violencia en dicha festividad. El año pasado dada la pandemia no pudieron ir a la mezquita Al-Aqsa a festejar normalmente como lo hacen todos los años. Este año, dado que en Israel están casi toda la población vacunada y se está volviendo a la normalidad, se permitió que se haga un festejo mayor, aunque con ciertos controles por la misma pandemia, estos molestaron y provocaron los ataques de árabes contra judíos lo que llevo a la policía a tener que poner orden y enfrentarse contra los árabes. Otro conflicto interno que fue calentando la situación.
Por otro lado, el 4 de mayo el PM israelí, Netanyahu, perdía su mandato creando una situación de instabilidad política en Israel, lo cual es aprovechado por los territorios y países terrorista como Gaza e Irán, entre otros, que quieren destruir el estado de Israel para atacarlo.
El 7 de mayo Irán dice que Israel puede ser derrotado.
El 8 de mayo comienzan los enfrentamientos en Al-Aqsa
El 10 de mayo fue Yom Ierushalaim (día de Jerusalem) un día de mucha felicidad para el pueblo judío, pero no así para los árabes, ya que se festeja la reunificación de Jerusalem en 1967. Hay un video donde se muestra el muro de los lamentos con judíos festejando y del otro lado en Al-Aqsa cómo los árabes prenden fuego y generan disturbios. En este momento la situación explota, Hamas (grupo terrorista al mando de Gaza) aprovecha la situación como justificación y en apoyo a los árabes palestinos que estaban generando disturbios y ataca con misiles a Israel. Ataca la capital de Israel, Jerusalem y además Tel Aviv, las ciudades más importantes que no habían sido atacadas desde el 2014. Esto es romper una “norma” implícita que significa guerra.
Hamas con el apoyo de Irán ha incrementado enormemente su poder armamentístico, adquiriendo misiles que llegan a más de 250 kilómetros de distancia, drones suicidas, submarinos de ataque (con los que quisieron atacar la plataforma de gas israelí), entre otros. Es comúnmente comentado que en Gaza no se cuenta con poder militar, pero en esta guerra si algo quedó demostrado (una vez más) es el gran poder de destrucción que tienen. Esta organización terrorista además utiliza vecindarios densamente poblados como puntos de lanzamientos de cohetes poniendo así a su población en peligro, dado de que las FDI (Fuerzas de Defensa de Israel) deben atacar esos lugares (con previo aviso) para detener de futuros ataques a sus ciudadanos.
Hamas, quienes en 2007 tomaron por golpe de estado la franja de Gaza, está en un momento político complicado, dado que la Autoridad Palestina (Al-Fatah), rivales de Hamas, retrasaron las elecciones a principios de mayo y por tiempo indefinido dado que veían que podían perder, lo que genero mucha bronca a Hamas quienes vieron en la guerra una oportunidad para mostrarse como el verdadero representante del pueblo palestino y recuperar así el poder político.
Por otro lado, tenemos un gobierno nuevo en EEUU, un gobierno demócrata que todavía no ha mostrado la determinación de actuar frente acontecimientos como estos. Ante esta debilidad de uno de los más grandes aliados de Israel, se les abrió otra puerta a los terroristas para su ataque.
Como suceso positivo en este contexto, hasta el momento podemos notar el silencio de Arabia Saudita y de los países que firmaron los Acuerdo de Abraham bajo el gobierno de Trump. La UAE sacó un comunicado bregando por la paz, pero no se posicionaron a favor de Hamas, lo que indicaría que Hamas sólo cuenta con Irán como aliado.
Hoy 20/05 la Yihad islámica y Hamas han lanzado alrededor de 4300 misiles hacia Israel (la tasa diaria más grande en la historia) que, de no ser por la Cúpula de Hierro, hubiese causado miles de bajas civiles. Hasta el memento van 13 bajas israelíes, alrededor de 1000 heridos (8 graves) y por el otro lado, en Gaza, los muertos hacienden alrededor de 200 (150 terroristas). Los terroristas de Hamas buscan generar terror en la sociedad y por eso todos sus misiles fueron lanzados sobre ciudades y lugares donde viven civiles, sin piedad.
Las FDI alcanzaron alrededor de 850 objetivos terroristas en Gaza, como sitios de lanzamientos de cohetes, túneles de ataque, edificios militares de Hamas y la Yihad Islámica, logrando neutralizar a varios líderes de estos grupos terroristas.
Hubo muchas guerras en contra de Israel, en las cuales el joven estado milagrosamente salió victorioso. Unas fueron más duras que otras, la actual pudo haber sido realmente una masacre de no ser por el Domo de Hierro. Al día de la fecha 20/05 pareciera que la escalada ya se esta terminando.
Quisiera dejar un último mensaje, Israel está luchando contra el terrorismo de Hamas, de Irán, entre otros; a estos no les importa la paz, no quieren territorios y es por esto que por más que Israel entregue tierras no habrá paz como ya quedó demostrado. Ante la intención terrorista de hacer desaparecer Israel no hay pacto ni negociación posible. Espero que algún día la sociedad civil de Gaza pueda ser libre de Hamas, exista una democracia y se logre la paz en Medio Oriente.
Es por esto que haciendo mención a la siguiente frase de Ze’ev Jabotinsky “¡El silencio es despreciable!”, digo que quedarse callado, no tomar una posición es ser útil al terrorismo. Sigamos el ejemplo de los hoy llamados Justos entre las Naciones, personas que se levantaron contra los nazis y ayudaron a sobrevivir a miles de judíos.
Gracias por leer.
Am Israel Jai.
Escrito por Renzo Kobrinsky

