Por Lautaro Segovia
Seguramente al escuchar la palabra prócer se nos vienen los nombres ya conocidos: Belgrano, San Martín, Moreno, entre otros. Pero hay uno poco reconocido, Alberdi, el ideólogo de la Constitución más exitosa de la historia Argentina. No sólo es importante por ser el autor de la Constitución de 1853, sino por los grandes valores que transmitió, valores que lograron un país próspero.
Sus ideas
En sus más reconocidas obras se expresan las ideas de la libertad individual, la propiedad privada y la educación, como claves para el crecimiento del país.
“Gobernar es poblar”, tal vez sea una de sus frases más conocidas; con certeza, la Constitución de la cual es autor, fomentaba la inmigración, y no sólo permitió a la Argentina acrecentar su población, sino adoptar durante varias generaciones el valor del trabajo y el esfuerzo, ya que los inmigrantes europeos, traían con ellos el importancia del trabajo.
Un gran defensor de un Estado pequeño y limitado, reconociendo que mientras este sea omnipotente, las libertades individuales estarían negadas. La protección a la propiedad privada era otra de sus banderas; el Estado debía ser el protector de esta, a través de la ley; al mismo tiempo debía estar muy limitado para violarla, porque ¿cómo podría el Estado defenderla si el mismo puede violarla? En este punto, Alberdi creía que el Estado podría vulnerarla sólo cuando no hubiera otra opción, en resumen, solamente pasaría sobre ella como última instancia, y al hacerlo, debería indemnizar al propietario.
“Hay que combatir el hambre y la ignorancia…”. Defensor de la educación laica, no sólo que no tenga la influencia de la iglesia, sino también del Estado, porque cuando el Estado quiere educar, termina educando el gobierno (parafraseando su idea final). Creía que la mejor educación era la práctica, ya que esta prepararía a las personas para ser mejores profesionales.
En contra de la toma de deuda innecesaria, tanto externa (préstamos) e interna (emisión monetaria). Alberdi crítica estas decisiones, ya que llevan al país a una crisis crónica; advierte que estas medidas causan una corrupción no sólo política y económica, sino de valores, ya que se gasta sin haber generado y se abandona el trabajo como medio de generar riqueza.
Tal vez haya razones más concretas para denominarlo prócer, pero no es necesario hacerlo, lo de mayor importancia es transmitir sus ideas y que las personas vean que hubo alguien, así como San Martín, que luchó (de una manera más intelectual) para que Argentina y sus habitantes sean libres de desarrollar sus sueños y metas.
Por Lautaro Segovia
