POR TOMÁS TRUPPIA
¿Por qué importa tanto la educación? La educación resulta ser un pilar esencial para el desarrollo de una sociedad próspera. Esto es algo que muchos sabemos ya, ¿pero sabemos la historia de la educación en nuestro país?
El primer dato que tenemos se remonta a 1869, aquí nos encontramos con que 1.592.100 habitantes de los 1.830.000 censados eran analfabetos (el 87%), este censo fue conducido por Domingo Faustino Sarmiento y ante tal situación decidió llevar adelante una agresiva política de escolarización. Esto conseguiría reducir la tasa de analfabetismo hasta el 13% para el año 1947.
A partir de este momento la educación en nuestro país sólo fue en una constante debacle, pasando entre gobiernos populistas y dictaduras destruyendo poco a poco el legado que Sarmiento nos había otorgado.
Esto no es ninguna casualidad , ya que si hay algo que le molesta a los que ostentan el poder es alguien que piensa por sí mismo, por esto los gobiernos y grupos ideológicos han –y siguen- atentando contra la educación, instalando sus creencias y haciéndolas dogmas de fe, ya que éstas no pueden ser cuestionadas sin ser considerado una suerte de “hereje”, esto es algo que todos podemos reconocer, todos en algún momento hemos tenido algún profesor el cual rebajaba, ninguneaba o incluso humillaba a sus alumnos por una diferencia ideológica.
Es así cómo los templos del conocimiento y el pensamiento crítico se convirtieron en fábricas de tontos útiles al régimen, que son instruidos en lugar de educados y su formación se centra en repetir una serie de frases o conceptos en lugar de entenderlos y reflexionar sobre ellos.
Si seguimos en la dirección en la que nos encontramos finalizaremos siendo nada más que una triste parodia de la obra de George Orwell “1984”, obra de la que voy a tomar prestada dos frases:
“Pueden forzarte a decir cualquier cosa, pero no hay manera de que te lo hagan creer. Dentro de ti no pueden entrar nunca”. Nunca debemos dejar que otros nos digan que pensar ni que creer, aquí radica la verdadera libertad de expresión y pensamiento.
“Hasta que no tengan conciencia de su fuerza, no se rebelarán, y hasta después de haberse rebelado, no serán conscientes. Ese es el problema”. Los regímenes que nos quitan nuestras libertades y poco a poco nos coaccionan para aceptar su accionar no son nada sin el apoyo del pueblo, es por eso que avanzan sobre la educación, nos quieren tontos porque un ciudadano tonto es un ciudadano dócil.
Por Tomás Truppia, miembro del Grupo Joven de la Fundación Libertad
