LOURDES JURI
La libertad hoy en día adquirió una mayor relevancia en la vida de cada uno de nosotros. Algo que añoramos, que esperamos poder volver a gozar pronto. La libertad adquirió visibilidad en nuestras vidas, muchos hemos descubierto cuán importante es poder vivir con ella; y cuán difícil sin ella. En Argentina las limitaciones a nuestras libertades han crecido en las últimas semanas en términos alarmantes.
En menos de un mes, nuestro derecho de libre circulación se ha visto reducido casi al límite; permitiéndonos poder salir sólo en situaciones contempladas en los correspondientes decretos. Este confinamiento podría encontrar justificación en la cruda situación que se encuentra atravesando el mundo entero. Pero nos puede llevar a preguntarnos si no es un poco excesivo y si no deberíamos ser nosotros mismos quienes decidimos hacer el aislamiento para prevenir enfermarnos, en vez de acatar una autoritaria imposición que viene desde arriba.
Luego, muchas de nuestras otras libertades fueron cayendo una tras otra como piezas de dominó. Alegando el Estado el contexto, muchas, por no decir la mayoría, de las empresas se vieron privadas de poder llevar a cabo sus actividades. Si el gobierno no considera que esa actividad es esencial no pueden trabajar, sin importar las consecuencias económicas y sociales que esto implica. Sin duda esto genera un círculo vicioso: las empresas no trabajan, entonces no tienen ingresos, sus empleados no cobran, como las empresas no tiene recursos para paliar esto, quiebran. Entonces nos preguntamos, ¿las empresas no son el motor de este país? La Argentina vive básicamente de todos los impuestos que pagan a diario, estos son más de 160 y las empresas en estos escenarios no llegan a cumplir con todas sus obligaciones fiscales. Parecería que el gobierno está matando a las empresas que son las que mantienen con vida este país. ¿Cómo va a subsistir, entonces, el país?
Además, la libertad de expresión es algo que también se está vulnerando estos días. Numerosos usuarios de la red social Twitter han experimentado ciertos episodios que podríamos denominar sin duda como censura. Aquellos que manifiestan su oposición al gobierno, a sus miembros y a las medidas tomadas por éste son bloqueados y silenciados e incluso algunos allanados, en carácter de lo denominado como ciberpatrullaje por el Ministerio de Seguridad. La ministra mencionó muy abiertamente que la labor que estaban llevando sólo consistía en una simple auscultación del humor social. Esto totalmente va más allá de todo. ¿Acaso no es el gobierno el responsable de velar que se cumplan los derechos y garantías de todos los ciudadanos? ¿El gobierno está infringiendo un derecho esencial de los ciudadanos? ¿Esto llevaría a que ya no podemos expresarnos abiertamente?
Otra situación que resuena es que el presidente continúa dictando decretos de necesidad y urgencia. No hay que restarle validez a todos, ya que efectivamente han sido creados para situaciones sumamente necesarias, como la que estamos transitando. Sin embargo, hay un momento donde esos decretos desde un punto de vista jurídico se podría decir que están superando ciertos límites. Los decretos no pueden referirse a ciertos conceptos establecidos en la ley, sin importar si la situación lo amerita o no. Hoy más que nunca es cuando nuestros gobernantes, los cuales supuestamente son el reflejo de la sociedad, deberían velar para que todas las medidas que se estén tomando sigan las pautas y procedimientos fijados por la Constitución Nacional. Deben instar a que se resguarden todos nuestros derechos y garantías al pie de la letra.
Otra muestra de cómo la libertad en nuestro país se va viendo apagada puede observarse en materia económica. Hace pocos días la Fundación Heritage público el Índice de Libertad Económica del año 2020. Analizando una cantidad de países, la fundación analiza el nivel de libertad que cuenta cada país. La Argentina se encuentra en la categoría de los países modernamente reprimidos; para ser más exactos en el puesto 149 sobre 180. La economía cada vez está más intervenida. Hoy ser parte de la economía argentina es sortear y evitar obstáculos y medidas innecesarias en todo momento. Es estar en la mismísima selva, donde uno no sabe qué peligros lo acechan constantemente.
Debemos cuestionarnos si realmente hay libertad, dentro lo que conlleva vivir bajo un estado democrático. Nos queda defender la parte que aún conservamos, en pos de evitar que desaparezca por completo. Si siguen avanzando hasta domar y oprimir por completo al pueblo, será muy difícil pensar en cómo lograr salir de eso. La libertad es nuestra mayor arma para luchar contra todos los males que hoy en día nos enfrentamos. Es por eso que ahora, más que nunca, debemos preservarla. ¡Es el momento de defender nuestras libertades!
Por Lourdes Juri, estudiante de Contador Público en la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la Universidad Nacional de Rosario, miembro del Grupo Joven de la Fundación Libertad.