Grupo Joven Fundación Libertad

BIG MAC – SMALL PESO

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RENZO KOBRISNKY

El Índice Big Mac fue inventado por la revista The Economist en 1986, basado en la idea de ser una guía creativa para saber si las monedas se encuentran en su valor correcto. El índice se crea a partir de la teoría de la paridad del poder adquisitivo (PPA), la idea sería que a largo plazo las tasas de cambio igualen el precio en una misma canasta de bienes y servicios (en este caso, una Big Mac), entre dos países. Se toma como moneda base el dólar estadounidense.

Una Big Mac en Argentina cuesta $170 (US$2,85) y US$5,67 en USA. Lo que implica que la tasa de cambio es de 30.16. La diferencia entre este y la actual tasa de cambio, 60.07, sugiere que el peso Argentino está 50% subvaluado, es decir la Big Mac cuesta 50% menos en Argentina, a precios de mercado. Ahora, para eliminar las diferencias entre los niveles de precios de los dos países hemos de expresar el PIB per cápita en términos de paridades del poder adquisitivo. Tomando esto vemos que las diferencias en el PIB per capita nos dice que una Big Mac debería costar un 38% menos. Esto sugiere que el peso está 18.6% subvaluado.

Por su parte, en Brasil una Big Mac cuesta 19.90 reales, lo que implica que la tasa de cambio a precios de mercado contra USA es de 3.51 y la diferencia entre este valor y la tasa oficial actual de cambio que es de 4.14 nos dice que el real está 15.3% subvaluado, es decir, una Big Mac cuesta 15.3% menos en Brasil (US$4.80). Si diferenciamos entre PIB per cápita, una Big Mac debería costar un 40% menos. Esto sugiere que el real está 42% sobrevaluado.

La OCDE define las paridades del poder de adquisitivo como “los tipos de conversión de monedas que igualan el poder de compra de diferentes países eliminando las diferencias en los niveles de precios entre países. Cuando se convierten por medio de las PPAs, los gastos en el PIB entre países se expresan, en efecto, según el mismo conjunto de precios, permitiendo comparaciones entre países que reflejan sólo diferencias en el volumen de los bienes y servicios comprados.»

Si bien sabemos que en el corto plazo una moneda subvaluada puede lograr una mejor competitividad precio, al largo plazo, lo único que podrá mantener una buena competitividad precio es un aumento de las tasas de capitalización, es decir, de la productividad. En Argentina nos vemos «obligados» a tener una moneda débil dado que es imposible obtener una competitividad real favorable culpa de los elevados costos, tanto impositivos como burocráticos.

El peso argentino no ha parado de perder valor, culpa de la ineficiencia política y la incredibilidad del BCRA debido a la imposible independencia del mismo por la constante necesidad del Estado para financiar su déficit insostenible. Es sumamente necesaria la confianza para tener una moneda estable, y esto ocurre después de años de cumplir con lo prometido, con los contratos, con los pagos de las deudas y con la independencia del BCRA, acompañado de un presupuesto pagable.

Por Renzo Kobrinsky, estudiante de Licenciatura en Economía en la Facultad de Ciencias Económicas y Estadísticas de la Universidad Nacional de Rosario y coordinador de Grupo Joven de la Fundación Libertad.

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