ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

HUGO FREYRE

La coyuntura económica actual denota un escenario muy vertiginoso y con una volatilidad muy importante. En este esquema, la reina madre parece ser la incertidumbre, lo cual tiene un impacto directo en la economía de todos los días. Para agravar dicha situación, nos encontramos en medio de un período eleccionario, donde diariamente tenemos novedades de las distintas fuerzas políticas que aspiran a llegar a la Casa Rosada. En este contexto es donde cada vez se hace más difícil para los agentes económicos tomar decisiones de cara a un futuro de mediano plazo, y la mencionada incertidumbre limita a los agentes económicos a subsistir teniendo el corto plazo como meta a la cual se aspira a llegar.

¿Y ahora quien podrá defendernos? La famosa pregunta nos sirve para ilustrar e imaginar cuál será desde ahora la política exterior que se decidirá enfocar para los próximos años. Vivimos días en los cuales desconocemos cuál será el futuro con el Fondo Monetario Internacional, en lo atinente a futuros desembolsos. Dicho organismo no tiene certezas de cuál será el futuro del rumbo político de nuestro país, por lo cual, esto viene acompañado de un desconocimiento sobre si el apoyo continuará desde la Casa Blanca. En este esquema, el financiamiento vía endeudamiento se ve potencialmente amenazado, entendiendo a este organismo como un prestamista de última instancia, es decir, al cual un país accede luego de agotar instancias previas. Por otro lado, surge el interrogante de cuál será la posición del próximo gobierno con respecto a los acuerdos internacionales, como por ejemplo, el recientemente celebrado con la Unión Europea. Una vez disipadas dichas dudas, vendrá el tiempo de analizar el posicionamiento y rol de nuestro país en el plano internacional, entendiendo que es una necesidad primordial generar valor agregado en nuestras materias primas, en pos de que ingresen divisas para afrontar los compromisos asumidos. Se encuentra a la vuelta de la esquina una renegociación de los plazos de la deuda, por lo cual, la premisa principal de quien asuma debe ser estabilizar y dirigir “el barco” directamente en el sendero del crecimiento.

Para estabilizar, ¿hay otra vía distinta al shock? Es difícil pensar que de la forma en que se encuentra la calle hoy en día se puedan seguir aguantando políticas de ajuste. Por otro lado, también se menciona el hecho de “ponerle plata” a la gente, es decir, tomar el camino del crecimiento vía una política dirigida al consumo interno. Pues bien, en este esquema que se plantea es necesario entender que para que dicha plata llegue al bolsillo de las personas, primero un país debe tener una política productiva de crecimiento que genere el motor para que las personas tengan la posibilidad de acceder a un trabajo que les permita consumir.

Extrapolemos dicha conclusión a la situación de un hogar. Una familia, para poder ir al supermercado y consumir los productos que tiene, de antemano debe tener el dinero para poder comprarlo, y el acceso a este dinero se hace vía un empleo. De la misma forma, nuestro país debe salir del círculo negro en el cual se encuentra y encontrar ese círculo virtuoso que estimule la demanda agregada mediante la inversión, que permita empalmar a la gente que no puede acceder al mercado laboral con oportunidades, lo cual no conoce otro camino alternativo de incentivar al sector privado mediante políticas fiscales que alivianen la carga tributaria, y abrirle oportunidades de mercado, por lo cual se vislumbran a la política fiscal y exterior como centrales para sacar a flote esta situación y poder pensar la Argentina del futuro.

El gradualismo que se encaró tenía implícito el riesgo de que se corte el financiamiento. Eso pasó. Se apostó a que el campo fuera el sector estratégico que apuntale a nuestro país y que genere el crecimiento esperado, pero la sequía llegó. Ahora nos encontramos en un punto en el cual debemos imaginar cómo no caer en un nuevo default, esto es, cumplir con nuestra deuda, tratando de “reperfilar” los vencimientos y generando las divisas en forma genuina. Para ello, es necesario aplicar política monetaria contractiva para combatir la inflación y política fiscal expansiva, tratando de bajar el gasto público, cuestión que es muy difícil de pensar en las condiciones socioeconómicas en la cuales se vive en la actualidad y reformando el sistema impositivo para darle oxígeno al sector privado.

En este contexto, la historia nos pone otra vez entre la espada y la pared, ¿nos encontraremos a la altura de las circunstancias esta vez?

 

Por Hugo Francisco Freyre, egresado de Contador Público Nacional en la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional del Litoral de la ciudad de Santa Fe y Especialista en Finanzas en la Facultad de Ciencias Económicas y Estadísticas de la Universidad Nacional de Rosario.

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