BREVE REFLEXIÓN SOBRE EL ESTADO

Eugenia Rolón.

El Estado, conocido como aquel conjunto de instituciones que posee la autoridad para establecer las normas que regulan una sociedad, desbordando corrupción (con tantas lagunas dentro de sí mismo que podría ahogarme en ellas —si es que ya no lo hago con su propia existencia—) y potestad para regular nuestras vidas.

¿Somos libres teniendo Estado? Muchos dirán que no, ¿pero existe verdaderamente el Estado como institución? ¿O acaso el Estado son simples personas con poder sobre otras? Sí, el Estado no es tal y como nos lo hicieron creer, es simplemente un grupo de personas con la autoridad para gestionar nuestras vidas. Pero esto no es cuestionado muy a menudo; las personas están asustadas por aquello que desconocen, y suelen etiquetar a los demás en ideologías erróneas, con tal de explicarse a sí mismas que lo que se plantea es una simple locura de lo que se conoce popular, pero equivocadamente, como un «anarquista».

Esto tiene una explicación y es debido a nuestra cultura estatista, aquella que cada argentino tiene impregnada en su mente sin saberlo, de manera inconsciente; aquella, que nos hace creer que lo gratis existe, o que el Estado lo paga, y que la economía de mercado debe ser regulada por el Estado de bienestar, y no por la ley de la oferta y la demanda mediante los consumidores; aquella, que intenta irrumpir en el ámbito privado de las personas constantemente, tanto en lo social como en lo económico, pretendiendo regular aquellas acciones que no perjudican a terceros porque no son moralmente aceptadas (pero, ¿cuán bueno es algo que debe imponerse?); aquella cultura sedienta de Estado,  que te hizo creer que está bien que tomen tu dinero, fruto de tu trabajo, de tu esfuerzo o de tu herencia, pero al fin y al cabo, aquél conseguido lícitamente para ver luego cómo lo redistribuyen. Aquella que nos hace ignorar que un grupo de personas, ejerciendo poder sobre otras, son quienes nos educan. Acaso nunca te preguntaste: ¿si el Estado es el que nos educa, nos pondría en su contra? Aquellas escuelas estatales laicas, en las cuales no se nos enseña a venerar a Dios por respeto a la libertad de culto, pero sí se nos inculca adorar al dios Estado. Permítanme citar a Miguel Anxo Bastos (2016), «yo soy ateo, ateo del Estado, pero no ateo de Dios». Una lamentable cultura estatista que irónicamente nos llevó a la decadencia cultural de Argentina.

¿Acaso estoy pidiendo que un conjunto de sujetos deje de tener la facultad para decidir sobre cómo deben vivir el resto de los habitantes? Planteado de esta forma, es decir, retirándome la venda de la cultura estatista de los ojos, es lógico pedir por mi libertad, por tu libertad, por la libertad de todos. Pero sorprendentemente las personas que luchamos para que algún día los ciudadanos seamos libres, resultamos las más atacadas por estos mismos a quienes pretendemos defender. ¿Por qué estamos permitiendo que humanos, los cuales cometen diariamente faltas contra nosotros, nos gobiernen? ¿Estamos cómodos así? ¿Aún no estamos listos para ser libres? Porque, honestamente, me resulta imposible creer que, luego de conocer realmente lo que es el Estado, las personas que no se benefician del mismo sigan defendiéndolo.

También, como valedora de la libertad, me duele admitir que no veo viable que, en Argentina, los ciudadanos decidan salir de lo que conocen como su zona de confort, en la cual le exigen al Estado que solucione sus problemas, olvidándose de que el Estado es el problema. En un país en el cual se está tan acostumbrado a dicha cultura estatista estoy redactando una mera utopía.

Si no podemos eliminar el Estado, debemos limitarnos a intentar cambiarlo y reducirlo. Es año de elecciones, debemos recurrir a la democracia, dejar atrás ese pensamiento de que ‘si al votar realmente cambiáramos algo,  entonces ya nos lo habrían prohibido’, y anteponer el optimismo a la razón. Votar con conciencia es el primer paso para sacarnos de la inconsciencia a la cultura estatista. No estoy diciéndoles a quien votar, no soy el Estado para decirles qué hacer. Sean libres y simplemente busquen lo mejor dentro de lo peor.

 

Por Eugenia Rolón.

1 comentario en “BREVE REFLEXIÓN SOBRE EL ESTADO

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