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NINGÚN POLÍTICO PUEDE SER TAN IGNORANTE

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ANTONIO GOEMINNE

Nueva Zelanda es el tercer país con mayor libertad económica que el mundo haya conocido jamás y Corea del Norte es actualmente el menos libre. En uno hay más prosperidad y expectativa de vida, mientras que en el otro las personas viven en una precariedad extrema. A uno la transparencia por corrupción lo ubica en el puesto número 2, mientras que al otro en el puesto 176 de 180 encuestados. En uno el PBI es de 205.853 mil millones de dólares, en el otro tan solo de 15 mil millones. Algunos dirán que son casos diferentes porque en uno la dictadura es la que está destrozando con impunidad y corrupción a Corea. Y que en Nueva Zelanda se da un caso particular por sus recursos. Sin embargo, el dato de que en Nueva Zelanda la población es de 4.794 millones mientras que en Corea del norte de 25.49 millones habla por sí solo.

Pero también observemos países como Argentina y Chile en donde las medidas de un comercio libre han llevado al segundo hacia un auge impresionante comparado con Argentina que “democráticamente”, optó por medidas socialistas y estatistas que lo alejan de la libertad económica llevándolo a tener una decadencia en términos económicos que se transmiten en derrotas sociales y culturales. También los casos de Emiratos Árabes Unidos y Venezuela, dos países ricos en petróleo que tomaron medidas completamente distintas en las que uno es de los 10 países más ricos mientras que el otro “anticapitalista promotor de igualdades en derechos” llevó al país sudamericano a ser uno de los países más pobres del mundo.

A pesar de estos datos anteriores, y muchísimos más que cualquiera podría conseguir entrando a diferentes páginas de estadísticas como Datosmacro.com y las propias cifras del Banco Mundial, habrá muchos que pondrán excusas arguyendo que estos países están en tal posición por ciertos privilegios acordes a recursos naturales, políticos sanos, ciudadanos conscientes, ayudas extranjeras o hasta “ventas de almas” evadiendo las evidencias empíricas por las cuales Emiratos Árabes siendo un país rico en petróleo es de las potencias económicas y Venezuela con la misma suerte de los peores del mundo.

Por lo que luchar con este tipo de personas es y será siempre un reto porque con tal de convencer a los ciudadanos que sus ideales son los que deben prevalecer, y que las formas de cambiar son las del camino de bienestar de un Estado presente mentirán y ocultarán información, modificando y mezclando términos en pos de confundir a las personas para cansarlas y que no quieran escuchar a aquellos que realmente proponemos un cambio verdadero. Por ejemplo como Néstor Pitrola, político de izquierda argentino quien afirma que la sociedad que ellos proponen no es nada más otra que las de países “interventores” como Suecia o Dinamarca. Pero la realidad está tan alejada de esos discursitos que los famosos “nórdicos” son aquellos pertenecientes al poco grupo de 34 países más abiertos económicamente con los puestos 15 para Suecia y 12 para Dinamarca.

 Por lo que el hecho de utilizar esos países como referencias para que la audiencia los escuche no es casualidad y ellos saben perfectamente las medidas que estos han tomado. Pero sus propuestas no son otras que agigantar al estado a un nivel inimaginable, generando tanto poder que sólo traerá corrupción y precariedad como a los países interventores.

 Entonces, su único objetivo es el de confundir al público que tal vez no tenga el tiempo suficiente para buscar estadísticas reales o que tenga suficientes problemas  como para discutir sobre temas que ponen a uno más ansioso.

Hasta llega uno al punto de pensar que sus discursos están tan cargados de gritos y emociones que no tiene sentido lo que proponen con lo que supuestamente quieren. Es decir, proclaman por la liberación y mejoría del pueblo a los gritos con cánticos pero sus políticas tanto sociales como económicas son las que han llevado a tantos países a bajar los ingresos, aumentar la pobreza, redistribuir mal las riquezas y corromper las naciones para dejar el poder en  las manos de unos pocos. Es ahí donde uno encuentra el porqué de tanta emoción.

No les importa ni el pueblo, ni el trabajador. No les interesa el que se está muriendo de sed o hambre ni el que no tiene carreteras para transitar o luz para ver en la oscuridad. Son avaros, egoístas y mentirosos que se aprovechan delos sentimientos y el desconocimiento de las personas para sembrar su supuesta ideología de la salvación que les brindará a las personas las necesidades que requieran. Fomentando una cultura estatista que deja al pueblo en manos de ellos como reyes que dan las órdenes para sacarlos adelante pero que en el fondo sólo tiene la intención de carcomer las instituciones privadas que generan las ganancias y el verdadero empleo para obtener riquezas inimaginables a costa del trabajo y de las vidas de las personas que confiaban en ellos. Y vaya a saberlo eso la población de Venezuela o las personas del interior de Argentina. Chávez, Maduro, los Kirchner, Iglesias, López Obrador y Pitrola son algunos de las peores mentes que llevaron y quieren llevar adelante no sus ideales de un supuesto mejor futuro para los países sino de avaricia y egoísmos con la que estos impresentables juntos y muchos más sin nombrar que saben a la perfección sus planes. Porque la ecuación es muy sencilla:

Impunidad=Corrupción

Poder= Impunidad

Estado= Poder

+Estado= +Poder

Por lo que +poder es = Impunidad

Lo que lleva a + Corrupción

Y la corrupción no es más que hacerse obtener riquezas a base del esfuerzo de otros sin tener en cuenta las leyes que nos hacen iguales. Estos impresentables mentirosos socialistas que pretenden aumentar el Estado para fomentar una cultura estatista y vaga no pueden recurrir a otros mecanismos que no sean el de la dialéctica, en la cual utilizan palabras claves para alejar del debate cualquier idea de libre comercio que se oponga a aumentar el Estado. No es otra la doctrina liberal, la cual propone minimizar el Estado para que el poder lo tenga verdaderamente el pueblo.

Los países con mayor libertad económica deben tener un Estado pequeño o lo más mínimo posible para  poder hacer crecer al país sin que los políticos se roben las ganancias en tratos con familiares, amigos, etc. Por lo que el índice de transparencia de corrupción (estadística para saber el nivel de sospecha de corruptos en los gobiernos) refleja que los países con este tipo de medidas son los de mejores puestos mientras que países de menor libre comercio y Estado gigante como Venezuela o Corea del Norte están en el ranking más bajo.  Tener medidas liberales lleva a los países a mejorar sus sistemas políticos, a mejorar sus ingresos, su calidad de vida y hasta fomentar sociedades trabajadoras que hagan crecer entre todos a sus países.

Aunque de nuevo, a pesar de todo lo anterior los defensores políticos del socialismo dirán que los servicios públicos en Cuba o Venezuela son magníficos pero de qué sirven ese tipo de infraestructura y tecnología si ni siquiera se puede conseguir papel higiénico o las personas no piensan en otras cosas que salir a trabajar de lo que tienen y pueden para subsistir para no caer en la miseria absoluta. ¿Porque dónde está el Estado con la enorme miseria y pobreza que los asola? ¿Dónde se encuentran aquellos líderes que prometían la prosperidad de vida?

Ellos están en sus palacios de mármol gritando y saliendo en la televisión que sus países están cada vez mejor, que los problemas los causaron otros y que la suerte no estuvo de su lado. Cuando realmente nadie es tan ignorante para cegarse a lo que pasa en las calles de su pueblo. Porque estos impresentables personajes sanguinarios pueden ser nombrados con cualquier tipo de adjetivo calificativo pero lo único que no pueden ser llamados de estúpidos.

Por Antonio Goeminne, estudiante de Medicina de la Universidad Nacional de La Matanza.

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