Conferencia de prensa a Laura Alonso, en el marco del XIV Congreso de Economía Provincial de Fundación Libertad. Laura Alonso es politóloga y política argentina. Actualmente se desempeña como titular de la Oficina Anticorrupción.
– Recién hablaban en la charla que durante el kirchnerismo no solo se vio corrupción, sino que se bajaron las barreras de defensa de lo que sería anticorrupción. ¿Qué significa ese concepto?
– Bueno, por ejemplo, todo lo que implica control para el lavado de dinero fue desactivado, entonces eso fue propicio no solo para lavar el dinero de la corrupción sino también para que dinero negro del narcotráfico y de otras actividades del crimen organizado se lavaran en la Argentina. Hace ya casi tres años venimos trabajando fuertemente a nivel internacional e incluso en la Argentina para mejorar nuestras reglas de control del manejo del dinero para evitar situaciones complicadas para el país.
– Que tu figura esté tan relacionada a la situación partidaria del PRO, ¿te condiciona en tu tarea?
– No, de ninguna manera. Sobre todo porque trabajo con un equipo muy profesional que hace mucho tiempo estaba en la oficina, bastante desactivado pero que trabaja muy bien y con rigurosidad técnica. La verdad es que cuando vienen los trabajos, uno va adelante y, en ese sentido, nunca un comentario inadecuado o incorrecto del Presidente de la Nación respecto de lo que hace la Oficina. Por el contrario, darnos el apoyo y el impulso para que hagamos lo que tenemos que hacer.
– Laura, ¿hay protegidos políticos por la justicia?
– Protegidos políticos y algunos dicen perseguidos políticos… Bueno yo creo que hay algunas personas que parecen intocables para la justicia argentina. Por ejemplo, el ex titular de la AFIP, Ricardo Echegaray o por ejemplo Aníbal Fernández, que yo creo que fueron dos piezas claves del sistema y que, sin embargo, parece que caminan sobre el agua, ¿no? Y que la justicia argentina todavía no logra hacer lo que debe hacer en materia de investigación de estos dos personajes.
– Laura, decías que una mayoría afortunadamente no es corrupta y que esa es la esperanza para el futuro. Ahora, una minoría organizada puede ser mucho peor que una mayoría desorganizada.
– Absolutamente una minoría organizada, y esto los años del kirchnerismo lo demuestran, pueden hacer un desastre en un país con una mayoría decente desde mi punto de vista. Lo que sí creo es que esa ‘contra minoría’ intensa por la transparencia, por la integridad, por hacer las cosas bien, se ha ido construyendo por una demanda de la sociedad que justamente el cambio de la gestión política nacional tuvo que ver con esa necesidad de esa gran mayoría de los argentinos por decirle basta a la corrupción y basta al robo. Yo soy optimista, me parece que todo esto que está pasando son oportunidades para que la Argentina de verdad encuentre el camino del crecimiento inclusivo, sostenido y sin corrupción. Por supuesto que soy realista y sabemos que este es un camino difícil y lleno de obstáculos, y que hay mucha gente poderosa resistiendo esta transformación. Pero también todos sentimos que la gente apoya, que está ahí, comprometida con esta transformación.
– La causa de los cuadernos llega a las provincias y a los municipios también, ¿ustedes tienen competencia sobre esto?
– No, pero la tiene el fiscal y la tiene el juez, así que en ese sentido lo importante acá, más allá de lo que la oficina anticorrupción le pueda aportar a la causa, es que la justicia argentina es la que debe estar a la altura de las circunstancias de un caso de corrupción de este tamaño que es verdaderamente gigantesco. Sobre todo porque, como bien decía antes Daniel Santoro, esta causa va a tener ramificaciones internacionales. Vamos a tener que salir, la justicia va a tener que salir a buscar el dinero robado al mundo y creo, en ese sentido, que es importante que miremos también como avanza la investigación y cómo la justicia trabaja para que todos los argentinos que trabajan y pagan sus impuestos se puedan ir a dormir tranquilos todas las noches. Gracias.
Colaboraron en el presente trabajo: Alan Galiano, Valentina Morales Llodrá y Zarina Rivero.
