¿ES SENSATO SER NACIONALISTA?

ALAN GALIANO

En la actualidad nos rodea un mundo cada vez más globalizado. Donde día a día nos encontramos más conectados y vinculados a millones de personas de todas partes del mundo (veamos que hasta países herméticos como Corea del Norte o Cuba comienzan a abrirse), donde exportamos e importamos no sólo bienes y servicios como en tiempos pasados, sino también cultura. Y no hablo sólo de cultura del tipo de las bellas artes, sino también de creencias, valores, principios y conductas sociales. Entonces uno comienza a preguntarse, en un mundo así, ¿es sensato ser nacionalista? Y más aún, ¿es sensato ser nacionalista en un lugar como América?

Antes del siglo XVIII, las personas se sentían (y estaban) unidas por identidades experimentadas colectivamente, basadas en características sociales tales como la religión o el ser súbdito de un mismo monarca o señor. Sin embargo, a partir de la Revolución Francesa, una revolución impulsada por pensamientos puramente liberales, se le puso un fin definitivo al feudalismo y al absolutismo, la gente dejó de personificar a la nación bajo la figura del monarca. La nación se utilizó como un sinónimo de ciudadano y se forjaron los primeros precedentes del nacionalismo.

Ahora bien, antes de continuar, es muy importante aclarar qué es la nación, ya que, si bien la gente dice sentirse parte de ella, amarla y hasta morir por ella, no la pueden definir. Según la Real Academia Española, una de las acepciones que más acertada me parece es: “Conjunto de personas de un mismo origen y que generalmente hablan un mismo idioma y tienen una tradición común”. Por lo que, a partir de la anterior definición, podemos decir que el nacionalismo es el sentimiento fervoroso de pertenencia a una nación y de identificación con su realidad y su historia.

Debido a lo anterior, podemos contestar ahora sí las preguntas planteadas al principio. ¿Es sensato ser nacionalista? La respuesta es absolutamente no. ¿Por qué? Porque, técnicamente, una nación no podría existir, ya que todos tenemos orígenes diferentes, y más aún en un lugar como América, donde todos somos descendientes de inmigrantes del Viejo Mundo (sin contar a los pueblos originarios, obviamente). Sin embargo, uno podría decir que, aun así, tenemos un mismo idioma y una tradición común, pero tampoco serían “nuestros”, ya que son modificaciones de idiomas y tradiciones importadas hace tiempo. Los países americanos no son más que la mezcla de muchas sociedades que ya existían y que bajo ciertos contextos históricos se unieron. Aun así, si profundizamos un poco más y nos ponemos un poco más técnicos, hasta los “pueblos originarios” no son para nada originarios, todos los pueblos del mundo, hace miles de años salieron del mismo continente (África). Por lo que, contradiciendo lo que dije anteriormente, en realidad sí existe una nación, la nación humana.

Como conclusión, me gustaría decir que, si bien cada sociedad tiene sus costumbres y cultura, si seguimos avanzando en esta globalización, volveremos al estado primitivo como cuando aún los pueblos no salían de África. Por lo que podemos afirmar que el ser nacionalista estaría mal, ya que se busca separar a las personas que no comparten nuestras tradiciones y origen, cuando en el fondo, todos tenemos un mismo origen y en un futuro, volveremos a tener mismas tradiciones.

Por Alan Galiano, estudiante de Contador público en la Facultad de Ciencias Económicas y estadísticas de la Universidad Nacional de Rosario.

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