MARINA ARCURI
“Soy xxxxx xxxxx, estudiante de la carrera de xxxxx, de la Universidad Nacional de xxxxx. Estudio porque la universidad es pública, gratuita y sobre todo de calidad, con un nivel académico superior. Hoy eso está en peligro, 57 universidades del país no comenzaron las clases por falta de presupuesto. ¡Yo banco la lucha estudiantil y docente! Por salarios dignos y garantía de continuidad académica. Defendamos nuestras Universidades Nacionales, la Educación no es un privilegio, ni un negocio, es un derecho. Rompamos con el cerco mediático. Seguí la cadena.”
Ese párrafo se puede encontrar reproducido en las redes sociales por muchos de nuestros compañeros de las universidades públicas del país. Me tomo el atrevimiento de responderles:
Soy Marina Arcuri, estudiante de la carrera de Arquitectura, en la Universidad Nacional de Rosario. Estudio porque así lo quise, y dato no menor, mis padres me podían dar la posibilidad, elegí hacerlo en la Universidad Nacional de Rosario porque de las dos únicas casas de altos estudios que ofrecían la carrera que había elegido, en mi ciudad, la anterior se encontraba por encima en un ranking de Facultades de Arquitectura en Latinoamérica (puesto 46 de 50[i]), la otra universidad, ni siquiera figuraba. La Universidad es pública, no es gratuita -la pagamos TODOS, quienes estudiamos en el sistema público, quienes optaron por el sistema privado, quienes eligieron no estudiar, quienes no pudieron, quienes ya se recibieron y quienes jamás lo podrán hacer, cada argentino con sus impuestos nos paga la Universidad- y sobre todo ¿de calidad? ¿Con un nivel académico superior? Bueno, eso dependerá de la vara con la que se la mida, ya que en ese mismo ranking, entre 50 universidades que lideran Latinoamérica sólo 7 son argentinas, y 3 de ellas, privadas.
Hoy eso no está en peligro –no hay decretos, proyectos de ley, ni ninguna regulación similar que hable de terminar con la educación pública-, 57 universidades del país no comenzaron las clases por los paros docentes que son consecuencia de una reducción, no falta, de presupuesto.
El conflicto docente es hoy otra muestra más de la sociedad en la que vivimos donde todo se mezcla con todo, metemos el amor-odio por el Estado, por Macri, por Cristina, junto con la problemática de fondo (real y legítima) en un bol, lo condimentamos con una pizca de “seamos tendenciosos al expresarnos” y tenemos un cóctel explosivo.
El Estado Nacional efectivamente está haciendo un recorte presupuestario, y no sólo a las universidades públicas, y esto por supuesto trae acarreados problemas.
Los docentes universitarios están en su legítimo derecho de reclamar por sus salarios y en contra de las medidas tomadas por el gobierno, aunque después de reiteradas oportunidades de tomar siempre la misma medida de fuerza: el paro, y observar que el resultado rara vez es positivo en el largo plazo, sería momento de que los supuestos intelectuales del país busquen una alternativa que no sea tan dañina para la misma educación que defienden.
Los estudiantes, como es de costumbre, siempre quedamos en el medio de discusiones paritarias, paros y otras yerbas, pero no seamos cínicos, que mientras de la boca para afuera nos quejamos, poco hacemos los futuros “líderes” del mañana para ayudar a buscar una solución real al problema.
La universidad pública, de la manera que actualmente está planteada es insostenible, lo viene siendo desde hace varias décadas, y hoy está en el clímax de su deterioro académico, que no es más que un reflejo del deterioro edilicio, para una universidad que supo ser de excelencia internacional.
La crisis institucional y económica que atraviesa la universidad debería ser tomada como una oportunidad, y no un problema. Una oportunidad para que los políticos, los docentes y los estudiantes dejemos la comodidad de las discusiones mediáticas, hagamos los sacrificios necesarios, y juntos lleguemos al objetivo de una educación de calidad, en serio.
¡Yo banco la lucha estudiantil y docente! Pero pienso distinto y defiendo, también, la libertad que tengo para hacerlo.
[i] Artículo en Plataforma Arquitectura: “Conoce las escuelas de arquitectura de las 50 mejores universidades en Latinoamérica en 2015”. https://www.plataformaarquitectura.cl/cl/760670/conoce-las-escuelas-de-arquitectura-de-las-50-mejores-universidades-en-latinoamerica
Por Marina Arcuri, estudiante avanzada de Arquitectura en la Facultad de Arquitectura, Planeamiento y Diseño de la Universidad Nacional de Rosario, miembro y Secretaria de Proyectos del Grupo Joven de la Fundación Libertad.
