Grupo Joven Fundación Libertad

Las ideas tienen consecuencias

Libertad: ¿Dónde estás?

Por: estudiante en la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la UNR. Miembro del Grupo Joven Fundación Libertad.

Fecha: 23 de Junio de 2015.

En el final de la década del 80′ el mundo experimentó uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la humanidad: el derribo del muro de Berlín. Sin embargo, lo verdaderamente importante no era el derribo de un muro sino el hundimiento de lo que ese muro representaba: la creencia de que el progreso humano podía ser resguardado por un o unos pocos hombres. La creencia de que unas pocas personas, sentadas frente a elegantes escritorios de oficinas en capitales lejanas, podían ordenar y dirigir la vida de millones de individuos de una forma aún mejor de lo que ellos mismos podían hacerlo.

Durante los años siguientes, hombres y mujeres de todo el mundo e incluso aquellos que habían sufrido las penurias de los regímenes que, siguiendo esa misma visión, levantaron tal muro; creyeron erróneamente en la victoria intelectual definitiva. Ya no era necesario, según sus opiniones, defenderse de tales regímenes, tan solo quedaba esporádicos y aislados gobiernos que defendían tales ideas. Después de todo el muro había caído, había sido derribado y junto a él se disolvía su máximo representante.

Con el transcurso del tiempo y, fundamentalmente en los últimos años, diversos nuevos regímenes, alentados por la ausencia de oposición y de hombres dispuestos a defender la libertad, se extendieron por todo el mundo defendiendo la misma visión que cincuenta años antes levantaron kilómetros de hormigón que dividieron a miles de familias, a una ciudad entera y al Mundo todo. América Latina no solo no fue la excepción sino que ha sido su más importante ejemplo, donde los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Ecuador y Argentina son sus máximos exponentes. No obstante no existe nación que escape victoriosa a esta vieja ya conocida tendencia.

Todos estos gobiernos se caracterizan, por sobre toda las demás cosas, en utilizar a la ley como arma para someter al individuo y limitar cada vez más su libertad. Leyes, decretos y reglamentos por doquier se utilizan ya no como defensa de los derechos sino como mero instrumento de dominación. Leyes absurdas se sancionan a mansalva, desde la limitación en la adquisición de dólares, pasando por compras en comercios según el número final de la cédula de identidad, pérdida de una gran parte del ingreso para solventar gastos públicos autorizados por ley y bajo capricho de los políticos, reglamentaciones para poder desarrollar industrias o ejercer el comercio, hasta la obligación o prohibición de hacer actos completamente de índole individual. Como ya alguna vez afirmaba Frederic Bastiat: “La ley ya no es el refugio del oprimido sino el arma del opresor”.

Este punto trágico en la historia es la causalidad del conjunto de opiniones en una sociedad. Es la tendencia en el pensamiento de que el Estado puede solucionar los problemas de todos los individuos sin crear nuevos, la creencia de que el Estado tiene un rol importante y definitorio en la vida social y económica, la creencia de que el aparato estatal puede llevar a cabo acciones que, como alguna vez se dijo, si lo hiciera un individuo sería inevitablemente repudiado y apresado. Así como la metáfora del eterno retorno el mundo una vez más repite su historia, la vieja creencia en el dirigismo y en la planificación central, en las que el o los gobernantes disponen toda la información y todas las respuestas, dirigen la vida del individuo y en donde éste es reducido a la mínima expresión.

Pese a esto muchos hombres y mujeres consideran que tales atropellos a las libertades individuales son solo momentáneos, consideran que tales violaciones son pequeñas e insignificantes y que no merece la pena su defensa puesto que en las próximas elecciones gubernamentales podrán elegir y cambiar a sus representantes. Estos hombres y mujeres, aún bien intencionadamente, cometen el peor de los errores de un mundo libre: la ausencia de la defensa diaria de los derechos y libertades. Estas personas no son capaces de observar la delgada línea entre la libertad y la opresión, creyendo que la libertad de los hombres puede coexistir aun ante la ausencia de otras pequeñas libertades.

Es sumamente importante que la opinión pública, formada por todos los individuos de una sociedad, cambie su visión, que defienda los derechos y libertades individuales inflexiblemente y limite el poder hasta hoy absoluto con el que dispone el Estado. Cambiar la visión significa terminar con la creencia y la fe en un Estado omnipresente y omnipotente para dar lugar a una sociedad donde los individuos sean plenamente libres y responsables de sus actos y en los que el Estado solo sea un centinela de derechos. Significa reconocer al aparato estatal, no como un medio para alcanzar y obtener privilegios que son incompatibles con las libertades, sino como el vigía de dichos derechos. Significa dejar de pedir, aún bien intencionadamente, por regulaciones y leyes que son contradictorias a las de una sociedad libre y con las que solo se benefician un grupo o sector por sobre otros.

La tarea de todo hombre que crea en la libertad y en los individuos, que desee un mundo pacífico y próspero y que sea consciente de la pérdida de derechos y su consecuente bienestar es la de influir en esa opinión pública, defender los principios de toda sociedad civilizada antes de que sea lo suficientemente tarde para volver hacia atrás.

Un nuevo muro se erige, uno silencioso e invisible: el del intervencionismo estatal y el del poder ilimitado de los legisladores. Un muro que dispone de todas las ventajas a la cual no disponía su antecesor. Un muro que disfrazado de democrático se transforma cada vez más en la perfecta dictadura, en la que los hombres creen ser libres. Es tiempo de que todos los hombres y mujeres que amen la libertad actúen consecuentemente antes de que este muro, hasta hoy virtual, se convierta en uno físico y con ello repetir la historia una vez más.

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Esta entrada fue publicada en 23 junio, 2015 por en Política y etiquetada con .

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