Grupo Joven Fundación Libertad

Las ideas tienen consecuencias

La vida del disidente en Cuba. Entrevista a Roberto de Jesús y Karina Gálvez.

Por: Antonella S. Marty.

 

Roberto Guerra de Jesús es periodista independiente, fundador y director del Centro de Información Hablemos Press y Karina Gálvez es economista, miembro del consejo de redacción de la Revista Convivencia y animadora de cursos de formación cívica en Cuba. Ambos son disidentes cubanos y se han enfrentado a incontables amenazas por parte de la dictadura cubana. Hoy se encuentran visitando por un par de semanas la ciudad de Rosario (Argentina), donde están conociendo más acerca de las organizaciones de la sociedad civil en Fundación Libertad, reconocida ONG sin fines de lucro con más de 27 años en la labor por las ideas de la libertad en Argentina y América Latina.

Roberto de Jesús, de 35 años de edad, ha sido detenido por el aparato policial cubano al menos unas 180 veces. Su cuerpo tiene un sinfín de marcas por todas las golpizas que ha recibido y su familia ha sufrido abusos y violaciones de todo tipo.

Bárbaro Alfredo Valdés-Cataneo del Trío Taicuba supo decir y predecir en 1959 que “sólo se salvarían los que supiesen nadar”. Es cierto, empero Karina y Roberto han sabido sobrevivir y sin nadar, a pesar de tantas amenazas y golpes, con el objetivo de crear un espacio donde se le pueda contar al mundo la verdad sobre las atrocidades cometidas por los hermanos Castro y todo su aparato represor.

¿Cómo es un día en Cuba para ustedes?

Roberto de Jesús: Desde que me levanto a las 7am hasta tarde, recibimos en mi hogar –que a su vez sirve como oficina para la agencia de prensa Hablemos Press– entre 30 y 50 llamadas diarias desde distintas partes de Cuba, de individuos que denuncian violaciones a los Derechos Humanos en la isla. Luego, con un equipo de periodistas y activistas nos encargamos de procesar dicha información y la difundimos como podemos.

Karina Gálvez: El día a día es agobiante, los cubanos estamos muy agobiados y la mayoría sabe que necesitamos un cambio. Por ejemplo, el principal problema para una cubana cuando se levanta es pensar en qué va a hacer para el almuerzo, la merienda y la cena. Una vez que ese asunto está resuelto una pasa el día menos agobiada. Nosotras no hacemos las compras de la semana, en Cuba se hacen las compras del día y una compra lo que se puede comprar ese mismo día. La cotidianeidad aplasta a los cubanos, y es por ese motivo que nos cuesta ponernos a pensar en las cosas menos cotidianas y por lo que hay menos cubanos comprometidos con la realidad de Cuba. Vivimos pensando en cómo sobrevivir.

¿Cuáles son los métodos para difundir la información y las noticias desde Hablemos Press?

Roberto de Jesús: Muchas veces tenemos que programar horarios para acercarnos a las embajadas, que son las que nos prestan los servicios de internet para subir la información y el contenido a nuestro sitio web, ya que muchas veces se nos hace difícil y no tenemos conexiones libres y eficientes en Cuba. Ha habido otras posibilidades de subir información, donde empresas estatales venden horas de internet de manera clandestina, o sino en hoteles, pero allí sucede que la hora de conexión cuesta al menos diez dólares, y el salario promedio de un cubano es de veinticinco dólares al mes.

¿Qué sucede con los precios en Cuba? ¿Se consiguen las necesidades básicas?

Karina Gálvez: Los productos están racionados, y los que no, se consiguen quizás en un mercado paralelo pero a un precio inaccesible para la mayoría de la gente. Nunca hay nada asegurado en el mercado, hay que salir a buscar. Por ejemplo, el papel sanitario más barato nos sale un dólar, y un dólar para una cubana que gana veinticinco al mes es mucho.

Si vemos la relación entre el salario y los precios, podemos decir que los cubanos deberíamos estar muriendo todos en la calle, sin embargo muchas veces por necesidad hemos tenido que rebuscárnosla de algún modo, con remesas, con el mercado negro, o con trabajos por cuenta propia. Todo el mundo en Cuba sabe que del salario no se puede vivir y por eso sobrevivimos buscando alternativas, por lo que la gente llega a hacer cualquier cosa por algunos dólares.

¿De qué formas los ha reprimido el gobierno cubano y qué tipo de violaciones y torturas han padecido?

Roberto de Jesús: Desde el 2003 hasta la fecha me han arrestado más de 180 veces. Desde el 2005 al 2007 estuve en la cárcel por realizar periodismo independiente, y en 2010 estuve nueve meses preso y posteriormente otros seis. He sido golpeado en varias ocasiones, he estado en celdas donde se me han aplicado infinitas torturas, he estado durante meses encerrado en ambientes con temperaturas de entre 35 a 38 grados centígrados.

A su vez, durante ese último período me trasladaron a la cárcel Nieves Morejón en la provincia de Sancti Spíritus, donde por protestar y reclamar mis derechos me fracturaron la cabeza, me pusieron puntos y me dejaron en la celda número 17, la cual tenía un metro de ancho por un metro de largo, donde no tenía otra opción más que soportarlo. Allí no me daban agua, y tampoco tenía lugar para hacer mis necesidades, pasé cinco días en esa celda y las veces que me daban algo de beber era en un pote que usaban para limpiar los pisos de la cárcel, allí jamás me curaron las heridas ni recibí atención médica. Lo peor es que esto no sólo me ha sucedido a mí, sino a cientos de prisioneros y activistas en Cuba que lo están padeciendo en este mismo momento.

¿Cuáles son los distintos métodos de represión impartidos por los hermanos Castro?

Karina Gálvez: El gobierno cubano siempre ha utilizado distintos métodos y formas de represión. A los que se orientan hacia el activismo como Roberto o las Damas de Blanco se les ha reprimido de las peores formas, pero también se reprime al pueblo y a la gente más común. Por ejemplo, muchos cubanos tienen miedo de perder el trabajo o que quiten a sus hijos de los colegios por el simple hecho de pensar distinto, entonces simplemente hacen silencio ante las injusticias del gobierno.

Nosotros hemos sido interrogados, citados y amenazados, pero yo creo que el gobierno cubano a veces no sabe cómo actuar, no tiene una estrategia determinada con la disidencia cubana. Es un gobierno que reprime al que piensa diferente, podemos decir que es un gobierno totalitario.

¿Por qué creen que el mundo se ha olvidado de los cubanos?

Roberto de Jesús: Pasaron 57 años, y sí, el mundo se olvidó de nosotros por mucho tiempo. Yo tengo 35 años pero puedo contar la historia que contaron mis abuelos y mis padres: cuando llegaron los Castro al poder en 1959 ocuparon absolutamente todos los medios de comunicación, y hoy aquellos medios masivos siguen en manos del Estado. La propaganda que se ha venido mostrando al mundo es que los cubanos somos una sociedad feliz y que allí no sucede nada malo. A nosotros en la televisión tan controlada que tenemos nos pasan las noticias y los hechos violentos que suceden en México o los Estados Unidos, y nos dicen que aquí estamos a salvo.

A su vez, cuando los extranjeros viajan a la isla los llevan a través de paquetes turísticos a cientos de playas y lugares de lujo que el gobierno tiene preparados y diseñados para engañar al mundo. Empero los extranjeros no ven la otra Cuba, aquella Cuba donde los niños no tienen un vaso de leche para desayunar. Hay cosas que vivimos a diario y que no se cuentan.

Karina Gálvez: A partir del gasto incontrolado en propaganda, el gobierno ha logrado dar una imagen al mundo que a mí me gusta hacerla comprender con una frase de Milan Kundera en La insoportable levedad del ser, que dice que “en estos gobiernos hay una pequeña mentira creíble detrás de la cual se esconde una gran verdad increíble”. Entonces el mundo se ha creído aquella pequeña mentira de una educación gratuita, de una salud pública que funciona o de un gobierno legitimado por unas supuestas elecciones libres.

El pueblo cubano ha sufrido y sabe que la revolución nos ha llevado a un sistema que no funciona definitivamente. Es difícil que un gobierno se pueda mantener en el poder con elecciones libres durante 57 años.

¿Creen que el régimen podría caer pronto? ¿Cómo proyectan el futuro libre de Cuba?

Karina Gálvez: Yo creo que en Cuba se dará pronto un cambio esencial y gradual que será muy bueno para los cubanos. Las circunstancias internacionales de Venezuela o los Estados Unidos, las reacciones de la sociedad civil dentro de Cuba, el descontento del pueblo, todo esas cuestiones apuntan para que en Cuba se de un cambio político muy pronto y esperamos que sea de manera civilizada.

Creo que podemos ser una nación próspera pero sólo si se nos devuelven todas las libertades que necesitamos y que nos fueron hipotecadas en nombre de conseguir supuestamente la justicia social. Los cubanos hemos sido un pueblo emprendedor, con iniciativa, trabajador. Con estas características, es difícil que no logremos en relativamente poco tiempo, la prosperidad si logramos recuperar la democracia.

¿Cuál es el rol de las instituciones y las organizaciones de la sociedad civil en Cuba?

Karina Gálvez: Es fundamental. Creo que el futuro de la isla no debe estar puesto en una sola persona, sino en la sociedad civil, en sus organizaciones y en la generación de instituciones fuertes. Me daría mucho miedo que tras el cambio caigamos nuevamente en manos de un nuevo caudillo. Hay muchas personas que yo creo que podrían influir de una buena manera en que el futuro cubano sea lo mejor posible, y tendremos que trabajar para fortalecer nuestras instituciones y las organizaciones de la sociedad civil.

¿Qué podrían decirme ustedes, como cubanos, de la situación en la Venezuela del dictador Nicolás Maduro? ¿Qué tan grande ven la influencia de la situación venezolana en los cambios de Cuba? ¿Cómo se ve el giro hacia los Estados Unidos?

Roberto de Jesús: Bueno, en Cuba se ve muy poco de lo que sucede en Venezuela. En los canales de la televisión oficialista sólo pasan algunos vídeos leves pero siempre a favor del gobierno de Nicolás Maduro. La gente conoce lo que sucede en Venezuela por familiares o por comunicaciones telefónicas, ni siquiera por internet porque el acceso es extremadamente limitado. Muchas personas opinan que si se liberan de esta dictadura en Venezuela puede que eso después traiga también un sinfín de libertades para Cuba, ya que nuestra isla ha sido un parásito de muchos países desde hace largo tiempo.

Karina Gálvez: Sin dudas. Cuba primero comenzó alimentándose de los Estados Unidos, después de la Unión Soviética, y ahora de Venezuela. Siempre hemos estado dependientes de la situación de otros países. Lo que sucede en Venezuela influye mucho en Cuba, así como podría decirse que ha influido un poco en el establecimiento de las relaciones diplomáticas con los Estados Unidos. Es evidente que Venezuela ya no puede disponer de todo lo que disponía para ayudar a Cuba.

¿Cómo es el verdadero sistema de salud en Cuba? ¿Qué podrían decir sobre aquél famoso mito?

Karina Gálvez: La atención médica aparentemente es gratuita, pero esto se comprende si vemos que el salario de los cubanos no vale nada, y es ahí de donde se paga aquella “salud gratuita”. Para tener un sistema educativo y de salud “gratuito” tuvimos que sacrificar todas nuestras libertades económicas y civiles, todo por la revolución, y eso no vale la pena. Esas conquistas de la revolución no funcionan para el cubano, pero sí para el extranjero que va y paga. Nosotros los cubanos no tenemos acceso a consultas normales, los médicos no ganan nada, y los hospitales no tienen el equipamiento necesario para atender.

Roberto de Jesús: La calidad de atención médica está muy deteriorada en la isla. A los cubanos se los maltrata en los hospitales, casi nunca hay guantes o medicinas para atender a las personas. Un médico que escribe para nosotros nos ha contado que en varios casos se ha tenido que operar a pacientes sin anestesia. Pero claro, los hospitales para extranjeros sí cuentan con todo tipo de atención, por eso se llevan y creen toda la propaganda de la revolución, sin embargo, esa no es la realidad de los cubanos. Esa educación “gratis” nos la han cobrado a nosotros y a todos nuestros antepasados.

¿Cómo ven su regreso a Cuba? ¿Miedos, deseos, esperanzas?

Roberto de Jesús: He sentido mucho miedo por las golpizas, pero no tengo miedo de regresar a Cuba porque desde allí cuento la realidad en la que viven cientos de cubanos. Si tuviera a Fidel Castro de frente y pudiera decirle todo lo que he dicho en estos años, lo haría sin ningún temor.

Karina Gálvez: Mi mayor miedo sobre regresar a Cuba es ver que los cambios no sean verdaderos. Quisiera entrar a Cuba y no tener las amenazas de siempre en el aeropuerto, me daría miedo volver y tener la idea que tiene la mayoría de los cubanos de que la realidad no va a cambiar. Nosotros no estamos cometiendo ningún delito y estamos siendo transparentes, tengo las esperanzas de que el gobierno le ponga un fin a todas las amenazas, y comience a tener una actitud en correspondencia con los nuevos tiempos y las últimas reformas. Cuba necesita de las opiniones y el esfuerzo de toda la nación.

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Esta entrada fue publicada en 3 mayo, 2015 por en Política y etiquetada con .

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