YAMILA FECCIA
La agenda para el 2015 viene marcada por dos grandes protagonistas. Por un lado, en las últimas semanas, el gobierno dio un paso para incrementar el acercamiento con China, que prestó dólares cuando el mercado internacional parecía estar cerrado para el país. Por otro lado, el intercambio comercial con Brasil, el principal socio argentino, se desplomó el último año 21%. Este mayor acercamiento con el gigante asiático podría sensibilizar aún más la relación con el país vecino.
El acuerdo con China -con el cual se viene arrastrando desde 2008 un saldo comercial negativo- está ligado al swap que firmó Argentina en Julio del 2014. Según afirman desde el gobierno, el principal objetivo es acrecentar las relaciones bilaterales con el fin de consolidar una asociación estratégica. Repasando los números de la balanza comercial, Argentina cerró el 2014 con un déficit comercial alarmante. La cifra alcanzó los U$S 6.300 millones, representando un 8% mayor al año anterior. Las exportaciones cerraron en noviembre en U$S 4.129 millones -siendo las mínimas desde 2009-, mientras que las importaciones lo hicieron en U$S 10.058 millones. Cabe destacar, que el saldo comercial deficitario alcanzó en los últimos siete años los U$S 24.000 millones.
Respecto al mes de noviembre, el 62% de las ventas externas estuvieron representadas por las Manufacturas de origen agropecuario, mientras que las compras externas estuvieron compuestas en su mayoría por bienes de capital y bienes intermedios, representando el 33% y 28% respectivamente. Cabe destacar, que las importaciones chinas han pasado de significar el 6,25% del total de las importaciones en 2004 al 17% en 2014. En términos simples, en 2004 Argentina importaba del gigante asiático U$S 1.042 millones, mientras que hoy esa cifra trepó a U$S 10.058 millones.
La negociación con China se compone de dos acuerdos complementarios: uno de cooperación en el ámbito de infraestructura y otro en el área de inversiones industriales. Si bien este aporte de dólares a través de inversiones podría aliviar la tensión cambiaria en pleno período electoral, empresarios se manifestaron en contra de la decisión debido a la amenaza que significa la potencia asiática en materia de infraestructura, mano de obra extranjera y pérdida de competitividad. Ante la llegada de productos chinos, podrían ponerse en jaque muchos sectores importantes de la economía. Por tal motivo, la clave está en aumentar los mercados regionales, pero no entregar al país a una penetración con la cual no se puede competir con precios.
BRASIL DECIME QUÉ SE SIENTE…
Las potenciales negociaciones con China podrían poner en riesgo la relación de Argentina con Brasil, ya que se sumaría al listado de acontecimientos que originan el “desvío del comercio”, como declaró el principal socio comercial.
Las restricciones argentinas a las importaciones, el intercambio automotor y la desaceleración del nivel de actividad de ambos países sumado a un factible proceso de sustitución de productos chinos, profundizarían la amenaza de Brasil para sus productos industriales, ya que el mercado argentino se ubica en tercer lugar en el ranking de los principales orígenes de compras brasileñas.
En 2014 la economía brasilera mostró por tercer año consecutivo un crecimiento poco auspicioso que impactó directamente en el intercambio comercial con Argentina. En las últimas semanas, Dilma Roussef ha dado señales de corrección de tales políticas, redireccionándolas hacia una recuperación. En este sentido, se espera que en el largo plazo, la economía saneada del principal socio comercial, sea un impulso para unas mayores ventas externas argentinas. Mientras tanto, en el corto y mediano plazo, ambas economías continuarán concentradas en corregir sus desequilibrios macroeconómicos manteniéndolas descompasadas.
En términos generales podría decirse, que para el Gobierno es central perfeccionar el acuerdo debido a que en este contexto de urgencia (restricción externa y necesidad de financiamiento) puede hipotecarse la industria nacional en el corto plazo. No se trata de impedir que ingresen inversiones, sino de ser cautelosos a la hora de hacerlo y sobre todo de analizarse conjuntamente con los principales socios comerciales para no sepultar el intercambio comercial inmediato.
Yamila Feccia, Licenciatura en Economía – UNR. Miembros del Grupo Joven Fundación Libertad.