MALCOLM CAMPBELL
Un estudio de la Universidad Católica Argentina (UCA) dejó en claro que el sistema jubilatorio argentino avanza hacia una nueva crisis producto de una mayor cobertura previsional, la alta cifra de juicios y la derivación de los recursos estatizados para financiar el déficit del sector público. Sumado a esto, el brusco aumento de beneficios previsionales a personas con pocos o directamente sin aportes realizados durante su vida activa compromete el futuro de la previsión social en Argentina.
Según el estudio, mientras que a lo largo de la última década la cantidad de beneficios con aportes se reduce, el crecimiento en el pago de beneficios ha sido intenso. Así se llega a una situación en la cual los beneficios contributivos son ahora una minoría.
El sistema previsional argentino tiene ingresos que superan a los gastos previsionales. Sin embargo, señala el informe de la UCA, hay que tener especialmente en cuenta que ello se logra porque no se está pagando el valor real de las jubilaciones, que fueron licuadas entre 2002 y 2006. Además hay que considerar que la Anses posee en su pasivo la enorme cantidad de juicios en curso (hay alrededor de 300.000 litigios que en algún momento habrá que pagarlos) y los compromisos que asume la Anses con quienes transfieren mensualmente sus aportes personales bajo la expectativa de recibir, cuando se jubilen, un haber proporcional a su salario.
Por el otro lado, en el año 2012, el 28% de los gastos de la Anses no se utilizaron en los jubilados sino que se destinaron a la Asignación Universal por hijo, pensiones no contributivas, planes de empleos, entre otros. De esta forma, se financian gastos de otras áreas que lejos están de las manos de los abuelos que cada vez más sienten el efecto de la inflación.
Mientras tanto Massa lanzó un proyecto de ley denominado “Haber 14” el cual propone que los jubilados cobren un “haber extra” a fin de año de $2477. El plus se pagaría únicamente en Diciembre y llegaría a los 5,9 millones de jubilados y pensionados. Pero el problema está en que, según Bossio, el actual titular de la Anses, para pagar a todos los jubilados dicho monto, la Anses debería tener un superávit de $15.000 millones, lo cual sería tres veces superior al del año pasado.
Un informe elaborado por la Auditoría General de la Nación en 2010 indica que si se consideran todos los recursos y las obligaciones de las que se hace cargo la Anses (eso incluye, por ejemplo, pensiones no contributivas) y se supone un escenario laboral semejante al actual, podría preverse para 2020 la aparición de un déficit luego creciente, que llegaría al 1,35% del PBI en 2050. Por unos años, dice el informe, podría aliviarse la situación con el Fondo de Garantía de Sustentabilidad (FGS), pero hacia 2035 el desequilibrio sería insalvable.
Malcolm Campbell, estudiante de Contador Público (UNR), voluntario de Conciencia Rosario, miembro del Grupo Joven Fundación Libertad y responsable del Comité de Relaciones Públicas de Interact Club Rosario.
