MARTÍN MILJEVIC
Una nueva moneda, una moneda “libre”, así se presenta al Bitcoin. Esta divisa digital, desconocida para la mayoría de las personas, es la nueva sensación entre los geeks. El principal argumento a favor de esta innovación es que no depende de ningún gobierno, ni de ninguna entidad en particular. Por un lado, están quienes aseguran que esta neo-divisa liberal viene a salvar al mundo de las manos tiranas de los gobiernos opresores y, por el otro lado, quienes afirman que los anarquistas han creado un instrumento que trae aparejado un riesgo que solo en el futuro (con las consecuencias a la vista) podremos cuantificar. Para tratar de exponer un abanico de ideas, y que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones, como dijo Jack the Ripper (el Destripador): “vamos por partes”.
¿Qué es un Bitcoin?
Es una criptomoneda (dinero electrónico) que salió a la luz en 2009, de la mano de Satoshi Nakamoto. El nombre, también hace referencia al protocolo diseñado por Satoshi y a la red P2P, que sustenta las operaciones con Bitcoins. Él, o los creadores de esta moneda virtual (sólo se sabe que Nakamoto es un seudónimo pero no si corresponde a un programador o un grupo de programadores) abandonaron el proyecto en 2010.
Esta moneda digital puede ser utilizada para el intercambio de bienes y servicios, transferencias, ahorro, y especulación, entre otras cosas. El mayor atractivo de esta nueva divisa es que no depende de ningún gobierno, sino de una enorme base de datos de acceso libre.
¿Cómo obtener un Bitcoin?
Para crear (o extraer) un Bitcoin hay que resolver cálculos con una computadora. La “producción” de monedas tiene un límite, 21 millones. Por tal motivo, al comienzo los cálculos eran sencillos, pero a medida que la posibilidad de creación se va reduciendo, los mismos van adquiriendo una mayor complejidad. Esta no es la única forma por la cual podemos acceder a una moneda digital, hay sitios que ofrecen Bitcoins gratis (pequeñas fracciones), lugares de compra y venta de Bitcoins, hay juegos online que los ofrecen como recompensa, y si uno es proveedor de bienes o servicios, puede aceptar los mismos como medio de pago.
¿Cómo utilizarlo?
Lo primero que se necesita es una “cartera” o “billetera” electrónica para almacenar las monedas. Se puede descargar a la PC desde algún sitio web, y también hay páginas que ofrecen almacenamiento online. Esta última opción tiene la ventaja que podemos acceder a nuestra “billetera” desde cualquier periférico que esté conectado a internet (celulares, tablets, etc). Estas “carteras” electrónicas tienen dos códigos, uno público y otro privado. El público trabaja como una dirección electrónica, la que es utilizada para que nos hagan las transferencias (si uno es quien quiere trasferir a otra persona, debe saber su código público para que le llegue a su respectiva “billetera”), y el privado sirve para validar las operaciones. En síntesis, es una transferencia entre dos cuentas, dos “carteras”, dos personas.
Argumentos a favor.
Se puede operar con Bitcoins sin dejar rastros sobre los datos de los involucrados (esto tiene límites, por ejemplo al pagar un hotel las personas deben registrarse con su nombre), se pueden utilizar en casi todos los países (digo casi, porque por ejemplo, Tailandia prohibió su uso), las cuentas no pueden ser congeladas, las comisiones por transferencias son nulas o casi nulas, pueden ser usadas para saltar corralitos o cepos, y la más atractiva, al no depender de una entidad central, no perdería valor a causa de la emisión.
Argumentos en contra, o por lo menos, algunas dudas.
Su robo es factible mediante softwares maliciosos y facilita las transacciones ilegales. Si se controla el 51% de la red Bitcoin se pueden alterar las reglas de funcionamiento de los mismos, por ejemplo se podrían realizar dobles pagos (utilizar la misma moneda dos veces), improbable, pero no imposible. Su precio es inestable, ha demostrado características propias de las burbujas de activos. Su valor llegó hasta los 266 dólares, y luego bajó hasta menos de 100 dólares en cuestión de horas. Algunos podrían argumentar que a los activos monetarios no se les puede aplicar el marco analítico de las burbujas, pero sí es importante resaltar los riegos de utilizar Bitcoins como reserva de valor.
No debe subvalorarse el riego de correlación, existen varias monedas virtuales, podemos encontrar otras como el Litecoin y el PPcoin. ¿Qué sucedería con el precio del Bitcoin si, por ejemplo, el Litecoin sufre graves problemas con la seguridad?
Por últimos, los usuarios deben estar atentos ya que se han dado a conocer las primeras estafas que involucran divisas digitales. Apareció el primer esquema Ponzi con Bitcoins. La SEC denunció a Trendon T. Shavers, fundador y operador de la compañía Bitcoin Savings and Trust. Los inversores daban dinero a Shavers, él enviaba las ganancias que obtenía con las diferencias de cotización de la divisa virtual a sus cuentas personales, y pagaba los intereses con el dinero aportado por nuevos clientes.
Para concluir, solo puedo decir que la magnitud en la utilización y aceptación de Bitcoins va a depender de dos factores, el primero es la aversión al riesgo de los usuarios, y el segundo, es la actitud que tomen los gobiernos frente al dinero electrónico porque la aparición del mismo atenta contra su monopolio del señoreaje. Hoy en día, me es imposible saber cuál será el final de esta nueva moneda virtual, es más, creería que nadie en el mundo es capaz de poder predecir que sucederá con la misma. Espero que lo expresado en el presente artículo les sea útil, o no, ya que de lo único que puedo estar seguro es que solo el tiempo nos dará la respuesta.
Martín Miljevic, estudiante de Economía (UCEL), miembro del Grupo Joven Fundación Libertad, y comentarista económico en el programa de radio Palabras Cruzadas (Wox FM 88.3).
Twitter: @mf_miljevic

«Neo-divisa liberal» me suena a «neoliberalismo». En serio, resulta casi imposible que te las roben, por lo que tengo entendido. Y riesgo tiene como cualquier otro activo. Está en la persona asumirlo o no. Y si perdiste, lola. Prueba y error. Aguante Bitcoin, sabe. 🙂
A mi me suena a Neo, el de Matrix. De todas formas la idea era mostrar que existen riesgos que no tienen relación con la emisión monetaria. Después, solo dependerá de la aversión al riesgo de los usuarios. Aguante el CEDIN 😛