FRANCO DANIELE
Nuestra Argentina tiene tantas historias como identidades y como provincias. Pero cuando digo tantas historias, en realidad me estoy refiriendo a una misma historia y a mismos hechos.
Cuánto nos cuesta a nosotros mismos poder aprender y enseñar una misma historia. Cuánto nos cuesta aprender del pasado y cuánto nos cuesta obrar mirando al futuro. Cuánto nos cuesta ver igual el día de ayer y aunque pudimos vivir cosas diferentes en ese ayer a veces hasta no podemos consensuar en si llovió o hubo sol.
Primero dijimos que Rosas era una tirano, ahora un héroe nacional. No quiero imaginarme que viene después.
Dijimos que Julio Argentino Roca con su conquista del desierto era un prócer, después un genocida. Próximamente diremos que fue peronista.
Dijimos que los unitarios eran salvajes, seguimos diciendo que eran salvajes, aunque nosotros mismos somos unitarios.
Dijimos que ganó el federalismo y Urquiza se retiró de la batalla. Pero ¿Qué batalla? ¿Acaso eso se estudia en los colegios?
Fuimos dos países pero hace mucho que pasó eso como para contarlo. Ahora por suerte, solamente somos 24 países; aunque uno no le corresponde el título de provincia, pero es la más importante.
Primero decidimos indiscutiblemente que enseñar historia era fundamental. Luego ya no era tan indiscutible, después que cada uno debía interpretarla y finalmente que cada uno debía estudiarla en su casa- si es que consigue el libro-. Al que no le gusta que no la estudie, al que le gusta, que se fije que puede hacer.
Quien era bueno ahora es malo y quien era mala ahora es bueno. Debo suponer que para el futuro todos serán grandes tibios. Argentina comenzó en 1810, luego se independizó en 1945 y finalmente logró su refundación en 2003. Quien mata va a la cárcel, pero quien dice que va a matar se lo aplaude.
Logramos una vez por todas reconocer a esos malvados asesinos que formaron a nuestro país en tiempos oligárquicos. Y pudimos premiar a los verdaderos trabajadores por la destrucción. 200 años no bastan para aprender, porque no se puede aprender algo que cambia día a día. Quien quiera controlar el futuro que controle el presente. Quien quiera controlar el presente que se haga dueño del pasado. Muchos desearían que no exista, pero ineludiblemente existe, así que solo queda cambiarlo, o mejor dicho, interpretarlo. Que cada uno interprete, pero que no estudien demasiado, no vaya a hacer cosa que crean que la historia es lo que ocurrió en el pasado.
Menos mal que hemos podido conocer lo ocurrido en nuestra corta y a la vez larga antigüedad, viendo los errores pasados, para ver el futuro sacando provecho de lo que ya sé que ocurrirá. Un país con una incierta historia, tiene por consecuencia un futuro incierto. ¿Algún día, Argentina tendrá una historia?
CONTINUARÁ…..
Franco Daniele
Email: franco.daniele@hotmail.com

Muy buena la retórica utilizada, me encantó.
¿Estas cuestionando el revisionismo histórico? ¿Qué linea propones?
Es evidente que la educación es en sí un tema político y va a cambiar de acuerdo a la óptica de la versión pública. Los agentes socializadores tienen como función principal adaptar a los sujetos a principios básicos, y este se transforma en personalismos a través de la historia.
Me gusta el concepto relativo en la retórica, pero es demasiado ambiguo.
Hablas de ciudadanos como unidad, de una visión necesariamente dependiente a la hegemonía, ahí la retórica se cae cuando vos mismo al problematizar o mejor dicho, relativizar aplicaciones revisionistas rompes con tal hegemonía.
Toda historia es incierta, varia en base a varios factores y la interpretación ideológica es tan solo una. ¿Algun día habrá historia?
Argentina, una nación históricamente poblada por obreros de ideologías de extrema izquierda y sindicalismo radical, ocultado tras años y años de revisionismo histórico peronista y preferido esto por la derecha liberal que conocer los procesos de lucha y resistencia en nuestra región. Preferible realizar un proyecto inmobiliario que recordar los hechos sucedidos en una vieja refinería.