ESE MALDITO MERCADO MONETARIO: DERECHO EXCLUSIVO DEL GOBIERNO DE SUMINISTRAR DINERO

GUILLERMINA SUTTER SCHNEIDER

Durante más de dos mil años el monopolio del suministro de dinero comprendía la acuñación de oro, plata y cobre. Esta facultad se aceptó de forma incuestionable relacionándola fundamentalmente con la soberanía dentro de los grandes territorios [1]. A lo largo de la Edad Moderna, la mayor parte de las regalías obtenidas por los príncipes eran producto de la emisión de monedas y de los derechos de aduana. Señala Hayek en la Desnacionalización del Dinero (1978) al respecto: “Es evidente que, a medida que aumentaba la acuñación, los gobiernos se dieron cuenta de que este derecho exclusivo era, además de un importante instrumento de poder, una tentadora fuente de ganancias. Desde el principio, la facultad no se concedió o reclamó sobre la base de que era para el bien común, sino como elemento esencial del poder gubernamental.” Así, las monedas comenzaron a servir de símbolos de poder a través de los cuales las autoridades afirmaban su soberanía.

Posteriormente, la tarea del Estado se centró no sólo en emitir moneda, sino también en certificar el peso y la ley de los materiales que se utilizaban universalmente como dinero. Otra labor que se adicionó fue la de establecer pesos y medidas uniformes. Las monedas sólo era consideradas de “curso legal” si y sólo si contaban con el sello de la autoridad correspondiente. Curiosamente, empresas privadas podrían haber ofrecido monedas tan buenas y fidedignas como las que fabricaba el gobierno. Incluso, ocasionalmente los gobernantes se lo encargaban. Sin embargo, apenas descubrieron que no era solamente útil proporcionar monedas uniformes y reconocibles, sino también rentable mientras los ciudadanos estuvieran obligados a utilizar el dinero oficial, desplazaron inmediatamente a la banca privada y a toda posibilidad de que esta sea una potencial competencia en materia de emisión monetaria. Las entidades privadas persiguen su propio interés que les obliga a satisfacer los deseos de los usuarios. Así, de existir una banca privada, ésta controlaría estrictamente la oferta de dinero. Por otro lado, una moneda que se controlara y sea emitida por el aparato público a fin de congraciar a un determinado grupo de interés, constituiría el peor dinero.

Sostiene Hayek (1978:27) que “(…) dado que la función del gobierno al emitir moneda no consiste ya en certificar el peso y la ley de ciertos pedazos de metal, sino que implica la expresa determinación de la cantidad de dinero que se debe emitir, los gobiernos resultan ahora totalmente inadecuados para la tarea, y puede decirse sin exageración que han abusado innecesariamente y en todos los países de la confianza en ellos depositada por el pueblo, defraudándolo.”

Así los gobiernos no han tardado en tomar para sí la facultad de decidir qué debe considerarse o no “dinero”. Escribe Ravier (2008:128) que “primeramente (en términos positivos) los hicieron para garantizar la pureza del medio utilizado y, luego (en términos negativos), para monopolizar y regular su emisión con el fin de sufragar sus gastos crecientes.”

Luego del anterior análisis histórico, puede afirmarse entonces que la creación y emisión de dinero no es sólo la suprema prerrogativa del gobierno sino que es su más grande oportunidad creativa y lucrativa. Por esto mismo la mayoría de los gobiernos se transforman en unos tradicionalistas, con la intención de defender estas potestades que fueron adquiriendo a lo largo de los años y que les han otorgado mayor soberanía mesiánica sobre la economía. A esto se le suma además los pilares del status quo: el clientelismo, la hegemonía de los políticos y la burocracia como producto de la consolidación del poder de los dos primeros.

[1] Jean Bodin (1529-1596), destacado intelectual francés, desarrolló el concepto de soberanía y analizó al derecho de acuñar moneda como uno de sus componentes más importantes y esenciales.

Guillermina Sutter Schneider, estudiante avanzada de Licenciatura en Economía, ayudante de cátedra de Macroeconomía I en la UNR, miembro fundador del Grupo Joven Fundación Libertad, y miembro fundador y responsable del área de Comunicación del Partido Liberal Libertario de Santa Fe.

Twitter: @gsutters

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